Siempre fui muy una buscadora y mi curiosidad me llevó por muchos lados, pero durante mucho tiempo sentí que algo no terminaba de encajar. Probé caminos, lenguajes, trabajos. El arte fue refugio —el teatro, la escritura—, pero aun así había una sensación persistente de vacío.
No era falta. Era desconexión.
Un día apareció una nueva inquietud, una pregunta simple que lo cambió todo:
¿qué es realmente conectar con cuerpo?
Ahí empezó otro recorrido.
La bioenergética llegó a mi vida casi sin avisar y abrió una puerta que no volvió a cerrarse. Me formé como terapeuta bioenergética, en un proceso profundo y transformador, que no solo me dio herramientas, sino algo mucho más valioso: presencia, arraigo y pulso vital.
La bioenergética me ayudó a habitarme.
A alinear pensamiento, emoción y acción.
A entender que el deseo no se fuerza: se escucha.
Y que el cuerpo no miente.
Hoy acompaño a personas que están en procesos de transformación personal y sienten que algo de todo eso todavía no terminó de bajar al cuerpo. Personas que quizás ya entendieron muchas cosas… pero quieren vivirlas, no solo pensarlas.
Trabajo desde un enfoque corporal y creativo, sin fórmulas mágicas ni exigencias de “mejor versión”. Acá no se trata de corregirte, sino de volver a vos. De salir del piloto automático. De recuperar energía, deseo y autenticidad.
A hacerle lugar a lo que se mueve adentro.
Y a crear una vida que no se actúe, sino que se sienta.
Si algo de esto te resonó, no es casualidad.
Quizás tu cuerpo ya empezó a hablar.
Acompaño procesos individuales y encuentros grupales.
Te espero ♥