La semana pasada anduve por la Ciudad de Buenos Aires, lugar donde viví seis años, de los 23 a los 29. Fue un viaje inesperado, surgió de un día para el otro. Y cuando vuelvo a ese lugar suelo necesitar cierta preparación emocional, porque inevitablemente me trae muchos recuerdos.
Podría decir que fueron días cargados de nostalgia. De hecho, se me venía a la cabeza una frase de una canción: “la nostalgia es corazón en este estúpido lugar”.
La nostalgia es un sentimiento complejo. Incluso su origen lo dice: viene de nostos, que significa regreso, y algos, dolor. Dolor por el regreso.
Y sí, puede ser que volver a este lugar me genere una punzada. Porque la vida que tuve ahí ya no volverá a existir de la misma forma. Pero en lugar de quedarme atrapada en ese dolor, me propuse sumergirme un poco más para ver qué había detrás.
Volver me recordó a esa Valen del pasado:
La eterna buscadora que sentía que necesitaba algo externo que la anclara a la vida.
La curiosa, sí, pero también la que no podía quedarse demasiado tiempo en un solo lugar.
La multifacética y multitasking… y también, muchas veces, multi-ansiedad.
Y profundizando en mi sentir, apareción otra emoción: la gratitud.
Gratitud por esa Valen que fui y por todo lo que atravesó.
Gratitud por poder mirar ese proceso con ternura y compasión.
Hoy puedo ver lo mucho que he cambiado, y, más allá de los buenos momentos que viví en CABA, el ritmo de esa ciudad ya no me representa.
Si pudiera decirle algo a esa Valen del pasado, sería algo así: “finalmente encontraste algo de eso que tanto buscabas.”
Con la bioenergética descubrí que cuando el cuerpo se siente como un hogar, una puede sentirse a salvo esté donde esté.
Y no deja de emocionarme pensar que hoy estoy dedicándome a algo que amo. De hecho, hoy mismo comienza el grupo de Bioenergética e Integración Somática, un espacio que vengo soñando desde hace tiempo.
La nostalgia simpre trae información. En lugar de quedarnos solamente en la superficie de la añoranza, tal vez podamos preguntarnos:
¿Qué de eso que extrañamos todavía vive en nosotr@s?
¿Qué de eso podemos traer al presente?
Porque cuando nos quedamos aferradas al pasado, nos desconectamos de la vida que está sucediendo ahora. Y perdemos la posibilidad de crear algo nuevo en el presente.
Como leí por ahí
“La nostalgia es la conciencia de haber vivido.”
Y se trata de eso: honrar lo que fuimos, mientras seguimos habitando lo que somos.