Hoy me levanté un poco filosófica. Mi mente no para de pensar, de hacer conexiones, de querer encontrar respuestas… y solo toparse con nuevas preguntas. Entre esos interrogantes, aparece el siguiente:
Si trasladaran tu conciencia a un robot, ¿seguirías siendo vos?
Esta pregunta nos lleva a historias de ciencia ficción, de esas que solían verse como algo muy lejano, pero que hoy en día están sucediendo o están a la vuelta de la esquina.
Todavía no se ha logrado trasladar una conciencia a otro cuerpo o artefacto, es cierto.
Pero la inteligencia artificial ya está pensando por nosotr@s en muchos aspectos, entonces ¿cuánto falta para que lo que pongamos en juego no sea solo la mente… sino también el cuerpo?
Hay muchas historias donde las personas cambian de cuerpo. Como en Freaky Friday (Viernes de locos), donde madre e hija intercambian lugares y pasan toda la trama intentando volver a sí mismas…
¿A qué viene todo esto? Al hecho de que muchas veces fantaseamos con tener un cuerpo distinto al que tenemos, o incluso tener el cuerpo de otra persona…Pero si eso pasara: ¿Realmente encontraríamos alivio?
Nuestro cuerpo es nuestra forma única de habitar el mundo. No tenemos un cuerpo, SOMOS NUESTRO CUERPO.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces tratamos al cuerpo como si fuera un objeto. Algo que tiene que rendir, responder, adaptarse, verse de cierta manera. Exigimos a nuestro cuerpo una y otra vez, ignorando las señales que nos da, dejando que la mente (lo/nos) gobierne.
Pero el cuerpo no es un objeto.
El cuerpo es sujeto y es lo que nos permite existir.
Somos este entramado vivo, sensible, pulsante. Nuestro cuerpo es mucho más que un envase o un instrumento.
Hace un tiempo vengo investigando mucho sobre esto: nuestra relación con el cuerpo.
Es un tema que me interesa profundamente, que me moviliza y que también está empezando a tomar forma en algo más grande que quiero crear (se está gestando mi primer programa 👀).
Probablemente siga escribiendo sobre esto, porque hay preguntas que no tienen respuestas rápidas, pero sí mucho para ser explorado.
Hoy en día me parece cada vez más urgente que podamos volver a darle un lugar central a nuestro cuerpo. Que lo reconozcamos y le agradezcamos.
Dejar de exigirle que sea de determinada manera, que funcione como esperamos, que rinda como una máquina.
Y empezar, en cambio, a celebrarlo.
Celebrar que respira.
Que siente.
Que se mueve.
Que nos sostiene incluso cuando no lo registramos.
Gracias cuerpo por permitirme existir. ♥